Diversidad & comunidad
Desnudarse no borra el género: personas trans y no binarias en espacios naturistas
La frase “acá todos somos iguales desnudos” puede sonar inclusiva y, al mismo tiempo, borrar experiencias corporales profundamente distintas. La evidencia reciente muestra que imagen corporal, disforia, euforia, estigma y reconocimiento social no siguen una sola trayectoria.

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La frase inclusiva que puede quedarse corta
“Acá todos somos iguales desnudos.”
La intención suele ser buena.
Quiere decir que la ropa, las marcas, los cargos, la moda y parte del estatus cotidiano pierden protagonismo.
Pero un cuerpo desnudo no entra a un espacio vacío de significado.
Las personas siguen siendo leídas por otras personas.
Siguen teniendo historia.
Siguen pudiendo sentir comodidad, inseguridad, orgullo, disforia, euforia o indiferencia frente a determinadas partes de su cuerpo.
Y siguen teniendo derecho a decidir cuánto quieren explicar.
Para una persona trans o no binaria, una comunidad naturista puede resultar extraordinariamente cómoda.
Para otra, puede ser el lugar donde la mirada social se vuelve más intensa.
Ambas experiencias son posibles.
El error empieza cuando intentamos convertir una de ellas en la experiencia trans “correcta”.
No existe un único “cuerpo trans”
La investigación más reciente obliga a abandonar categorías demasiado simples.
Un metaanálisis publicado en 2026 revisó 60 estudios que comparaban preocupaciones de imagen corporal, alimentación desordenada y trastornos alimentarios entre personas trans y de género diverso y personas cisgénero. En conjunto, los grupos trans y de género diverso presentaron mayores niveles de preocupación corporal y patología alimentaria, aunque existió heterogeneidad importante y pocos estudios fueron considerados de alta calidad.



